Encontrar orden en tu desorden

 Siempre se ha dicho que la organización del espacio es un reflejo de tu organización mental. 

Yo constantemente intento ser súper organizada con mis estudios, apuntarme las tareas y trabajos que tengo que hacer cada día en la agenda, todas las fechas importantes, recordatorios; incluso cuando tengo demasiadas cosas que hacer, exámenes, estudiar, trabajos… me divido el día por horas y me pongo lo que tengo que hacer a cada hora. Sin embargo, después de haber organizado mi día a día al minuto, luego entra mi madre en la habitación y me echa la bronca por tener una montaña de ropa en la silla, que, como no, cuando me tengo que sentar se traslada, tal y como está, a la cama; y así va rotando, de un lado a otro. Claro que esto no es siempre, pero al final es inevitable que algo de desorden haya. No me creo esas imágenes que encuentras en Pinterest cuando buscas inspiración de decoración para la habitación y aparecen cuartos impolutos, todos los muebles relucientes, sin nada por medio, sin desorden.  

Ahora bien, ¿y si ese intento de orden con mis estudios y mi entorno es por todo el desorden que tengo en mi mente? Cuando la mente está saturada, organizar apuntes, planificar horarios o mantener la habitación impecable puede convertirse en una forma de recuperar control. Es una estrategia de regulación: si no puedo ordenar lo que siento, ordeno lo que me rodea. El problema aparece cuando ese orden externo se convierte en una huida del desorden interno, o, por el contrario, cuando tu caos mental se ve reflejado en el caos de todo tu entorno.

Al final, yo creo que a todos nos ha pasado alguna vez que estamos en época de exámenes y nos centramos tanto en ello que acabamos dejando de lado nuestro propio orden. Es decir, dejamos de lado nuestra salud mental por emplear todo nuestro esfuerzo en sacar la mejor nota, sin ser capaces de invertir la poca energía que nos queda en cuidarnos a nosotros mismos. Yo llegué a un punto en 2º de Bachillerato en el que, cuando tenía la semana de los exámenes globales, estaba sin responder a nadie por el desgaste que tenía, no tenía ni fuerzas para contestar un mensaje de mi amigo. Si tu mente está llena de caos, ese caos se va a acabar transmitiendo a todo tu entorno; y no solo el entorno físico o material como tu habitación, sino también al resto de personas que conviven contigo. 

Creo que en este grado, en general, somos chicas (y chicos) a las que nos gusta esforzarnos, trabajar y hacer las cosas bien. Estoy segura de que muchas de nosotras hemos pasado semanas de exámenes sin dormir apenas, con ansiedad y sobreexigiendonos demasiado, todo por dar lo mejor de nosotras y explotar al máximo nuestro potencial. Ahí es donde aparece esa desconexión de una misma. Cumples tareas, entregas trabajos, haces exámenes… pero te vas apagando por dentro. Y lo peor de todo es que, como desde fuera todo parece estar bien porque como “siempre sacas 10 en los exámenes”, nadie cuestiona el coste emocional que hay detrás. Incluso tú misma te acabas convenciendo de que “puede no ser para tanto”, o de que “todo el mundo está igual de estresado”, invalidando tu propio malestar.

Está bien esforzarte, pero hasta un punto. No dejes que el resto de problemas hagan que te pierdas a ti misma. 

El desorden que dejamos crecer en nuestra habitación, en nuestra rutina o en nuestras relaciones no es pereza ni falta de disciplina; muchas veces es agotamiento emocional, una señal de que algo va mal. Y cuanto más lo ignoramos, más se expande. Porque el estrés que ignoramos porque “ya se me pasará cuando acabe los exámenes” no se queda en los apuntes; se refleja en la forma en que hablamos, en la paciencia que tenemos con los demás y, sobre todo, en la manera en que nos tratamos a nosotras mismas. Debemos cuidar nuestro bienestar y no dejar que una mala racha, una semana de exámenes, una etapa depresiva, o cualquier problema se extrapole al resto de nuestra vida. Al final, ese desorden que tienes en tu habitación no es más que un reflejo de tu estrés mental, de los problemas emocionales o psicológicos que has dejado sin resolver por centrarte en otras cosas que crees “más importantes” como los estudios, pero nada va a ser más importante que tú misma. 

Comentarios

  1. Me siento tan identificada contigo, yo también me considero una chica tipo C pero algo diferente. Soy más de tener todo organizado y clasificado, todo tiene un sitio en mi habitación y me organizo los estudios a la perfección, pero me cuesta mucho ponerme y procrastino porque encuentro otras cosas, pero nunca había pensado que podría ser por el agotamiento mental, por intentar llevar las cosas bien y como no soy capaz me rindo y procrastino. De todas maneras, gracias por hablar de este tema, todos hemos pasado por esto en algún momento en nuestra vida y como hemos normalizado tanto nivel de estrés, no hablamos de ello.

    ResponderEliminar
  2. Soy igual que tú, a mí también me encanta tener los estudios organizados, pero mi habitación no suele estar de esa manera. Se podría decir que encuentro mi orden en el desorden y no me molesta. Sin embargo, me gusta como has tratado el tema del estrés y agotamiento mental

    ResponderEliminar
  3. Aunque intento ser ordenada, no lo consigo siempre y tengo partes de la casa y sobre todo, mi espacio personal desordenado, pero nunca me había planteado verlo desde esta perspectiva, es como ver que en ese espacio "mandas" tú y te permites relajarte y no agobiarte por el desorden, como vía de escape del resto de parcelas de tu vida que "deben " estar ordenadas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares