El Poder del Arte

¿El arte puede curar? 

Después de leer el ArteSano de Pablo Ortiz de Zárate me quedé conmovida con cómo el arte puede influir en las personas. 

Este libro nos enseña a mirar el arte desde otra perspectiva, una mucho más humana. Me hizo entender que el arte no es solo algo estético o reservado para expertos, sino una herramienta capaz de conectar emociones, sanar y generar empatía. 

Obras que hemos visto toda nuestra vida como “Los Girasoles” de Van Gogh o “El Nacimiento de Venus” de Botticelli no son unos simples retratos de flores o alegorías mitológicas. 


Imagen de Artesta

¿Sabíais que Van Gogh dedicó una serie entera a pintar girasoles ya que le parecían de las cosas más fascinantes que sus ojos habían podido observar? Por ello, decidió retratarlos de mil maneras distintas para que los ojos del resto de humanos pudieran apreciar la misma belleza que veía él en los girasoles; ¿y qué en un mismo jarrón aparecen girasoles en flor y girasoles más maduros? Este contraste lo emplea para mostrar que, aun con el paso del tiempo, seamos más jóvenes o más mayores, seguimos teniendo esa luz y belleza que nos hace únicos y nos sigue manteniendo vibrantes.

Las obras pueden transmitir emociones de una manera mucho más compleja de la que pensáis y una de las mejores formas de hacerlo es a través de las manos y los ojos. En el caso de “El Nacimiento de Venus”, sus manos tapan su desnudez para mostrarnos su carácter púdico y modesto. Otro gran ejemplo es la obra “Guernica” de Pablo Picasso, todos sabéis de qué trata esta obra, ¿verdad? En esta pintura aparecen varios personajes, algunos con las manos abiertas, en señal de rendición, desesperación y suplicando ayuda con los dedos extendidos. Por otro lado, aparecen otros con puños cerrados, simbolizando la rebeldía y la resistencia ante el terrible ataque que sufrieron. 

Imagen del Museo Reina Sofía 


Podría pasarme horas y horas hablando de estos pequeños, pero a la vez imponentes detalles, pero… nosotros habíamos venido a hablar de los efectos que tiene el arte sobre la salud de las personas. 

Pues bien, la fundación española Cultura en Vena monta exposiciones de pintura en diferentes hospitales del país. También organiza conciertos y colabora en la investigación sobre la relación entre música y bienestar, aunque yo me voy a centrar en la pintura. Christopher Bailey, Director de Arte y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que se ha visto cómo las artes no solo ofrecen consuelo y alivio emocional, sino que también juegan un papel fundamental en la mejora de la salud física y mental de los pacientes. Fomentan un ambiente más humano y compasivo en los centros sanitarios y favorece la búsqueda de sentido y pertenencia de todas las personas en cualquier entorno. Para saber más acerca de esta iniciativa os invito a leeros su manifiesto, en el que explican cómo empezó todo y cómo lo llevan a cabo. 

Ante el gran número de evidencias sobre los efectos beneficiosos del arte que han ido apareciendo en los últimos veinte años, la OMS elaboró en 2019 un informe que recogía más de 900 estudios científicos que demuestran la importancia de las artes (no solo pintura, sino también escultura, música, teatro…) para la prevención y tratamiento de diferentes enfermedades como la depresión, desórdenes neurológicos y problemas neurodegenerativos. 

En Quebec, por ejemplo, los doctores de la Asociación Médica de Médicos Francófonos de Canadá empezaron en 2018 a ofrecer a sus pacientes entradas gratis para visitar el Museo de Bellas Artes de Montreal.  

Si queréis ponerlo en práctica en casa, basta con visualizar las obras como una forma de terapia. 

¿Cómo lo hago? 

Si queréis saber más a fondo os recomiendo leer el libro ya que explica, paso a paso, cómo el arte nos puede ayudar a superar procesos dolorosos, a ser más conscientes de lo que sentimos y de cómo lo sentimos y, sobre todo, nos puede acompañar en todo ese proceso de identificación, aceptación y superación. En él, se abordan temas como la depresión, el duelo por una muerte o una enfermedad, el desamor, el estrés y la ansiedad… y, por último, la esperanza. 

Imagen de HA!

En la obra “Las dos Fridas” de Frida Kahlo, encontramos una representación de lo que significaba para la autora dejar atrás al que ella consideraba que era el amor de su vida, Diego Rivera. En esta obra vemos a dos versiones de Frida Kahlo: a la derecha, una llena de vida, con un corazón latente, sano y fuerte, que está conectado por una vena a un retrato de Rivera de niño (así, representa a Diego como el que alimenta su felicidad). Por otro lado, vemos a la otra Frida, con un corazón roto, sin vida. La vena que conectaba con el retrato de su amado ya no está, se lo han arrancado. Aquí, esta Frida trata de frenar la sangre derramada de la vena con un hemostato. Ambas están conectadas por una vena, representando que, tras la traición de Diego, ahora conviven en ella las dos versiones. Estas se complementan entre sí, la fuerte bombea sangre para mantener viva a la débil, mientras que la débil le recuerda los peligros del amor a la fuerte para que sea menos vulnerable en el futuro. 


Imagen de Amazon 

Normalmente solemos asociar el duelo a la muerte, cuando la realidad es que es muy común con gente que está pasando por una enfermedad. Pasan desde la negación y el enfado a la depresión y, finalmente, a la fase de reconstrucción. Una representación clara de esta última fase es la obra “Guerrero herido en la nieve” de Helene Schjerfbeck. Esta artista sufrió un accidente a los 4 años y su vida quedó marcada con una cojera permanente. Estuvo años sin poder ir a la escuela y se acabó refugiando en la pintura. Helene supo reflejar ese inmenso dolor con esta obra. Aquí vemos a un soldado en primer plano, caído en el suelo. Su mirada refleja un dolor agónico. Sin embargo, con su mano izquierda todavía agarra su fusil, como si se negara a rendirse por completo. Este no es el único elemento esperanzador. Si os fijáis bien, veréis cómo al fondo aparece reflejada una fila de soldados. Este detalle nos deja una libre interpretación ¿se estarán yendo sin él, o llegan justo a tiempo para salvarle? La autora hace que nos quedemos con la duda adrede, para mostrarnos los vaivenes emocionales que pueden experimentar las personas y cómo, dependiendo de tu estado de ánimo, puedes ver las cosas desde una perspectiva o de otra. 

Qué mejor manera de cerrar esta entrada que hablando de la esperanza. 

Según la investigación más longeva de la Universidad de Harvard, la clave para tener “una buena vida” es la esperanza: mejora nuestra salud física y mental. Así, el arte puede conseguir aportarnos ese enfoque esperanzador. 


Imagen de Singulart

Una de las obras que mejor retratan ese sentido de confianza, fuerza y estabilidad es “La gran ola” de Katsushika Hokusai. Seguro que habréis visto esta obra en todos lados (bolsas, camisetas, pegatinas, tazas…) pero os aseguro que no la habíais visto en su sentido correcto. La manera adecuada de ver esta obra es “invertida” ya que, al ser un cuadro japonés, se lee de derecha a izquierda. Si lo apreciamos en ese sentido, vemos como una ola gigante está a punto de caer sobre unas barcas de pescadores. Al fondo, aparece el monte Fuji. Muchos historiadores del arte creen que esta obra representa la inestabilidad constante de la isla. Históricamente Japón ha vivido fenómenos catastróficos (terremotos, tsunamis…). En este sentido, la ola representa esa fuerza incontrolable de la naturaleza, los pescadores el miedo y la angustia que sentía la población por perder su hogar y, por último pero no por ello menos importante, el monte Fuji, resistente y estable, representaba la esperanza de la sociedad de que lograrán resistir. 




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